Salió de aquel teatro, la función no fue buena. Miro hacia el cielo y un estruendo le impulsó a cerrarse la chaqueta. Esa vieja chaqueta de piel negra.
Caminó un par de calles, se detuvo y aguardó en el alero de una tienda para no mojarse con las primeras gotas que el cielo emanaba. Encendió un cigarrillo, el último en la bolsa interna de la chaqueta. El dolor de cabeza de la riña que tuvo en su casa un noche anterior aún lo mantenía sin despegar los pies de la tierra. Aguardó unos instantes observando la avenida. EL camión llegó.
Abordó, deslizó su mano dentro de la bolsa lateral de la chaqueta pero una mezcla de metal frío y madera poco voluminosa le hizo sentir un pequeño escalofrío, su vieja amiga, su navaja, aqulla Hunter de Aitor, toda un reliquia. Hizo a un lado aquella arma blanca sin sacar la mano del bolso y tomo las monedas del fondo, pago sus respectivos dos pesos, su tarifa de dos metales que lo hacen acreedor de un viaje de 15 Km. a un lugar al que no desea llegar, no hoy.
El autobús aun tiene lugares, pero ninguno en la ventanilla. Optó por sentarse junto a un “Godinez” cualquiera, pero se arrepentiría después de que éste comenzara a cabecear y amenazar con derramar saliva sobre su hombro. Cada tanto lo empujaba para evitar que se recargara. Casi quería golpearlo.
Las calles son tan iguales. La gente huye de la lluvia como si fuera un tormento, el transito local no se deja esperar e inminentemente los congestionamientos vehiculares comienzan, cláxones, luces y motores viejos matizan el caos que la lluvia provoca, o mas bien, que las personas provocamos por renegar de la lluvia.
El autobús estuvo detenido durante al menos 15 minutos, mientras a cada minuto las frustraciones del día le restaban volumen a la ya mermada paciencia de éste joven. A veces parecía como si buscara con la mirada a algún candidato para externar y canalizar su coraje, pero parece que nunca pudo romper el silencio sólo por un desahogo.
Dos cuadras y cinco minutos mas tarde, la subida principal del autobús contuvo la mirada del joven durante largo tiempo. Una joven, llevaba el cabello mojado por la lluvia, ascendió al autobús, pago su pasaje y camino frente al chico sobre el pasillo, no podía alejar su mirada de ella. Intentaba disimular, pero su deseo de al menos observarla vencía a su intento fallido de disimulo y a su pudor por saber que ella ya había notado la presencia del joven. Era atractiva, cabello largo, lacio, castaño; su piel era clara pero sus ojos, sólo la esmeralda se le parecía. Un collar en el centro del pecho le llamó la atención, un dije representando un ojo de Horus casi lo hace parecer pervertido ante los senos que tímidamente sobresalían de una chaqueta semiabierta que los escondía. Insistía el joven en observar sus ojos, calidamente resguardados entre un marco negro perfectamente definido alrededor de ellos. Bajó la mirada para disimular un poco y prestó atención a las botas que llevaba puestas, esas Dr. Mateen le iban bien semi escondidas tras esa falda obscura. En su mano, No pudo contenerse, pocas veces en la vida lo había hecho y ninguna había valido la pena, ésta vez es especial, ésta vez lo hizo. Demian en su primera edicion, la viejita, la roja.
El joven se levantó de su asiento en un ágil movimiento y casi susurrándole al oido – ¿Gustas sentarte?- ella sonrrió como adivinando el trabajo el pudor que le ocacionó. – Claro, Gracias!-
En su soliloquio y su divagar en las palabras que podia decir.. en lo que podia preguntar, en el “¿y ahora qué le digo?”cerró los ojos.
- Hola, ¿cómo te llamas?
- Carolina y tu?
-Esusebio.
Esas palabras se colaron entre lo que imaginaba la mente de aquel joven que permanecia de pie divagando. Los ojos parecieron saltarle de la cara al percatarse de que eso sucedia justo ante sus ojos
-Eusebio, jeje curioso nombre.
El Godinez ahora se llamaba Eusebio. Que chingado nombre es Eusebio, a quien chigados se le ocurre, ¡a demás era un don nadie! ¡Un don nadie ligando con la chica que él vio primero!.
De un tema se fueron a otro y pronto el joven observaba casi enfurecido cómo el Godinez cualquiera jugueteaba con la chica, cómo se le insinuaba y muy pronto: cómo se bajaba del autobus con ella.
Sabia que estaba mal, sabia que eso no era bueno, que tal vez ella era una cualquiera. Una cualquiera con Herman Hesse bajo el brazo.
Bajó del autobus casi detras de ellos y comenzó a seguirlos. Un café, la alameda, un bar, una cerveza, dos, cuatro mas. Los animos se veian bastante levantados entre ellos, las manos del joven sólo se mantenian dentro de la chamarra, asechandolos, mientras su mano derecha sentia escalofrios cada vez que rosaba aquel metal frio de la empuñadura de su navaja mientrras los sieguia al salir del bar y pareciera cusodiarlos ante aquel edificio con luz neon en su marquesina : “HOTEL”.
Su ultimo cigarrillo se consumio justo antes de que ellos salieran. 2 de la mañana.
Caminan y siguen jugueteando, la sangre le hierve.
Se acerca detras de ellos.
Ellos no tienen por qué estar juntos, ser fellices. Ellos no, yo si.
[Silencio y obscuridad]
- Hola, oye, ¿cómo te llamas?
Una dulce voz lo despertó de su trance, solo pudo articular por impulso un “¿Rafael y tu?”
-Carolina- respondio la joven con el collar de ojo de Horus sentada junto a él en el autobus con una simpatica sonrrisa.
[feliz cumpleaños]
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Asombroso… No me esperaba ese giro final…
no entendi el final
no entendí el final.
Pero me gustó.
me gustó
aunque creo que no entendí el final
Sabia que estaba mal, sabia que eso no era bueno, que tal vez ella era una cualquiera. Una cualquiera con Herman Hesse bajo el brazo.
Yo me quedo con eso. Si… jajaja.
que queque queque que quequeque (todos canten conmigo)
Bah! Desde q tienes nuevos amigos q te comentan, ya no cantas como antes!
A lo que me estruje chencho!
Empieza debil, un poco pretencioso, las alusiones comerciales son un megacliché consentidor de “nuevos amigos”, el tono sarcástico o irónico no quedó mal, (se fumó dos veces el último cigarro o era un cigarro magnifico que le duró casi 6 horas, yo queiro uno) (una falla se le perdona a cualquiera) al final se recompone y lograste el objetivo principal.
Las aluciones eran suficientes, es algo que tu escribirías, casi nadie aqui te conoce como para saber esto, yo tengo la version original, la rojita, solo yo se que “Hesse” no era casualidad, pudo ser otro pero debía ser el; nadie te conoce desde esos tiempos o si?
Yo tampoco entendí el final, ja, pero no te equivoques, entiendase por final:
(cito textualmente):
[feliz cumpleaños]
ese final es que no entendí.
Att. Un diablo jodido, prosimamente en los mejores cines (nuevo blog, amigo ve y visitame) (adivina el tema del nuevo blog!!
El final explica que todo (Desde que le cede su asiento a Carolina, hasta que esta le pregunta su nombre) estuvo en su mente, en realidad no es tan dificil de comprender…