En este post les regalaré un cuento, un cuento para pensar y reflexionar al final. Quizás es como una fábula. es un tanto irreal y es como “el lado bonito de la globalizacion” pero se me ocurrio desenpolvarlo despues de haberlo contado un par de veces hace poco. Y en vista de la navidad, año nuevo y todo eso que nos pone a pensar en sentimentalismos, pues espero que les guste y que realmente lo apliquen.
Todos alguna vez hemos sido o conocimos a un “consentido del profesor”. Ese “matadito” que siempre le cae bien a cualquier maestro, en los primeros años de escuela siempre son molestos, pero entre más suben de nivel académico mas dan a notarse las ventajas de seguir siendo “el favorito” del maestro.
En la facultad de economía de la universidad éste rol de “el matadito” se desarrollaba en un grupo. Siempre ayudándole, siempre entregando trabajo extra, siempre al tanto de los proyectos personales del profesor. Era la materia más castrante para muchos, y algunos se rendían desde el comienzo de semestre, pues los métodos de dicho profesor eran muy poco ortodoxos y solo unos cuantos entendían su clase de la manera adecuada.
Podría decirse que sólo le entendían aquellos que eran cercanos a “el matadito”, pero únicamente lo buscaban para ayuda antes del examen o para “hacer equipo” con él, pues era infalible aprobar el trabajo teniéndole a él como compañero de equipo.
El chico ya estaba acostumbrado al tipo de trato que desarrollaba con sus compañeros de clase, el sólo lo hacia por él mismo, sólo quería entregar trabajos he ir bien.
Se acercaba la temporada navideña, justo antes de presentar exámenes, trabajos, ensayos, había quienes entregaban y quienes apenas comenzaban tesis; se sentía un poco de ése estrés que hay justo antes de salir de vacaciones.
El profesor decidió que era un momento adecuado para hacer una visita a algún lugar, un “estudio de campo”, y rápidamente se le ocurrió que también era el momento adecuado para llevar a cabo una tarea que venia planeando desde hace años.
Avisó a todos, dio la hora y el día de partida del autobús desde la escuela y como era de esperarse, pues prácticamente todos fueron. Tratándose de desmadre a nadie le gusta quedarse sentado. Y el “matadito” en primera fila, siempre cercano al profesor.
El recorrido inició, aunque la verdad nadie estaba seguro del destino, excepto el profesor claro está. Uno que otro dormido, uno que otro de demadroso, en fin, el matadito iba solo y a excepción de las palabras que cruzaba con su profesor iba ensimismado todo el camino.
De pronto, después de un par de horas de recorrido, el autobús se detuvo, prácticamente en medio de la nada. Todos en el autobús se sorprendieron y se preguntaban ¿Qué ocurría?
El profesor se levantó de su lugar y se dirigió a los alumnos:
-Ya llegamos. Bajen con sus libretas, les daré las instrucciones.
Todos se sorprendieron y se asomaban por las ventanas preguntándose en dónde estaban.
Todos bajaron del autobús y observaron el lugar. Parecía desierto. No había prácticamente nada, a excepción de un pequeño pueblo cerca de la carretera, tenia a lo mucho unas 30 o 40 casas, esparcidas todas sin un orden aparente.
El profesor le dio indicaciones:
-quiero que tomen su libreta y vayan a cada casa de este pequeño pueblo.
-quiero que hagan un estudio aquí. Pregunten todo que puedan acerca de la economía de éste. Quiero cada dato bien explicado; de qué se mantienen, qué comen, dónde compran, cuánto ganan, miembros de la familia. Quiero un estudio económico completo. No les debe costar mucho trabajo pues como se dan cuenta no es muy grande.-
El profesor tomó una mochila del autobús y se dirigió hacia el pueblo también , pero sin compañía y parecía ir un lugar en especifico.
Todos los alumnos hallaban el trabajo un tanto aburrido e innecesario, pues creían que ese mismo estudio lo podían haber hecho en la ciudad y sin tanto viaje. En fin todos partieron en camino a las primeras casas del pueblito y como siempre, el grupo comenzó a dividirse en pequeños grupos de tres o cuatro. Todos iban en compañía, todos excepto el “matadito”. Sinceramente no le importaba, pues ya estaba acostumbrado y tomo eso como una oportunidad de entregar un trabajo solo y sin compartir su calificación con holgazanes u oportunistas.
Comenzó a tocar de puerta en puerta, haciendo las preguntas que iba preparando.
-¿Cuántos adultos viven en la casa?
-¿Cuántos niños?
-¿Cuántos de los adultos trabajan?
-¿Dónde laboran?
-¿Cuál es el ingreso mensual de la familia?…
Y un largo etcétera.
Al poco tiempo el joven se dio cuenta de que las personas se negaban a responder muy a profundidad y dudaba de muchas de las respuestas, pues sentía que mentían o evadían con tal de que se fuera pronto. Y entre otras cosas en común, se dio cuneta de que en la mayoría de las casas, en la parte trasera, se encontraba una vaca, una vaca y un pequeño huerto.
Pasaron un par de horas y llego a la que había escogido como la ultima casa por entrevistar. Tocó la puerta y un señor de edad mediana de unos treinta y cinco o cuarenta años atendió.
-Diga joven- parecía un poco mas amable que la gente en otras casas
-Buenas tardes señor – preguntaba un poco tímido –hola, vengo de… este, soy de la, bueno, estudio en la universidad de la ciudad y me gustaría hacerle unas pregunta para un trabajo escolar-
-Claro joven, usté’ pregunte. Por los estudiantes lo que sea-
-Ha!, esteee, que bien. ¿Puede decirme cuantas personas habitan en la casa?
-vivimos siete-
-aaahh, y … todas son sus familiares-
-puz si, mi madre, mi viejecita y mis cuatro chilpayates.
-que edad tienen los niños?
-cuatro, seis, nueve y quince años.
- aahh, perfecto. ¿Como se sustenta su hogar, trabajan o tienen algún negocio?
-¿Como? Ah! La papa … pues mire joven nosotros tenemos una vaca.
-Si señor eso puedo verlo.
-Pues la vaca nos da leche
-ajaaaa
-Y de la leche sacamos queso.
-¿Y de eso es de lo único que viven?
-Pues no. Esa leche y ese queso la mayor parte la cambiamos en otros pueblos. La cambiamos por agua carne, verduras semillas, y puz’ lo que hace falta pa’ la casa
-Pero… ¿Para tanto les alcanza sólo con leche y queso?
-Pues claro que no joven… No para todo al mismo tiempo… si no, no vivaríamos así. Tenemos que decidir entre que vamos a comer en la semana y si se necesita ropa o zapatos o algo para la casa pues tenemos que apretarnos el cinto joven. O nos vestimos o comos. Pero así estamos bien joven , ahí le vamos juntando poco a poco pa’ salir.
-Pero… ¿no hay algún lugar en donde la gente trabaje aquí?
-Pues no joven… no le digo que tenemos vacas.
-Si, si ya me lo dijo
-Pues las vacas nos dan leche y la leche nos da queso. Y con eso nos mantenemos
-SI , eso ya lo entendí. Pero debe haber por aquí mmm no sé, una fabrica, una mina, cultivos …
-Nooo joven, las vacas nos dan leche y queso y con eso salimos bien.
El joven se notaba un poco incrédulo y desesperado de escuchar lo mismo, ya que de cierta forma la mayoría de las casa le daban a entender lo mismo respecto a la s vacas. Optó por terminar las preguntas de rutina y dirigirse al autobús pues ya tenia hambre.
Los demás alumnos también regresaban poco a poco en grupitos. Y algunos ya habían hecho a un lado el trabajo y estaban jugando el clásico “tochito” otros ya habían sacado las barajas y cada quien en lo suyo.
El profesor también llego después de un rato y pidió a todos que entregaran su resultado ahí mismo. Todos se juntaron alrededor de él y comenzaron a pasar las hojas con las encuestas. de entre todos no se dejaron esperar los comentarios:
-Aquí sólo hay vacas profe!- decian unos
-Si… todo lo hacen con las vacas – las risas también se escuchaban al unísono
-¡¡Me voy a comprar mi vaca profe!!
-¡¡¡Las vacas rulean!!!
-¡las vacas son lo de hoy!
Y así se escucharon varios comentarios. Aunque el profesor no parecía sorprendido preguntó a todos si estaban seguros de que no había algo mas en el pueblo que les diera para vivir.
-Que no maestro!!! Las vacas!!! Las vacas lo tienen todo. Y las risas continuaban.
Perfecto. Revisaré sus resultados en el salón. Tómense un descanso antes de irnos.
De nuevo todos se desaparecieron y algunos comenzaron a sacar su comida y botellas con lo que obviamente no era refresco de toronja.
El matadito se aisló un poco y se sentó a comer cerca de unos troncos y unas piedras. Se sorprendió al ver como su profesor se sentaba junto a él a comer.
-Todo bien? – Pregunto el profesor con un sándwich en la mano y mirando a lo lejos
-Si profe.
- te voy hacer una propuesta
-Dígame… para que soy bueno
-precisamente eso es lo que quiero averiguar.
El matadito lo miraba con dudas.
-Quiero que me demuestres tu lealtad. Quiero que hagas algo por mí. Será como una prueba de tu lealtad.
Al joven se le antojaba a frase épica pero aun así pregunto que de que se trataba.
- Quiero que hagas algo importante para este pueblo. Quiero que dejes una huella de tu paso por aquí. Quiero que vayas y mates a la vaca de ese señor que entrevistaste al final.
-¿Cómo? No. No puedo hacer eso.
- Si, confía en mí y has lo que te digo
- Pero ¿Cómo? No podría, no estaría bien. No puedo hacer semejante locura.- el chico lo miraba confundido. Sabia que los métodos de enseñanza del maestro eran fuera de lo común pero esto le parecía una locura.
-Te digo que confíes en mí. Es una oportunidad grande para ti mismo.
- No, no lo haré. Sería mejor darle un tiro al señor antes de hacerlo sufrir a él y a su familia.
- ¿Entonces eso crees?
-Si, no puedo hacerlo, es inhumano, y estoy seguro de que es ilegal
El profesor sólo sonrió y le dio una palmadita en la espalda. Se levantó y se dirigió al autobús. Comenzó a llamar a todos para subir de nuevo al autobús, mientras el matado se quedo con muchas dudas al respecto de lo acontecido.
Después de eso el tiempo siguió pasando, todo seguía normal en la escuela, el matadito se esperaba un a repercusión en sus calificaciones por lo acontecido pero eso nunca fue así. Se graduó al igual que la mayoría de su grupo.
Tiempo después trabajaba por cuenta propia y poco a poco se ganó fama. Ahora trabajaba para una importante empresa transportista.
Y un día por “asares del destino” llegó al mismo pueblito de aquel entonces. Sólo que esta vez no llego en un autobús, llego en avión, y sabía que había algo familiar en el lugar, aunque sabía que no conocía nada en absoluto de él. Iba a revisar negocios ahí pues tenia que volver a hacer un estudio del lugar, sólo que a nivel empresarial esta vez.
Tomó su equipaje, salio del aeropuerto y pidió un taxi. Lo abordó indicó la dirección y no dejaba de buscar explicación a esa sensación que traía desde que subió al avión. Desde el taxi observaba los centros comerciales, las calles, las casas, suburbios, hospitales.; todo parecía nuevo, todo tenia un olor a nuevo.
En un semáforo vio una casa en frente, una casa enorme, con un jardín grande una fuente de piedra en el centro, niños jugando alrededor con perros igual de grandes corriendo por todos lados, la imagen le regocijaba al joven ahora empresario. De pronto, una silueta le pareció familiar, buscaba su rostro pero no podía verlo de frente. Al intentar recordar el rostro de esa persona recordó inmediatamente que era cierto que él había estado en ese lugar anteriormente. Sabía que había estado ahí.
Inmediatamente bajó del taxi y le arrojó un billete. Cruzó corriendo la avenida y se dirigió a aquella casa que le había llamado la atención. Se acercó al hombre que vió a lo lejos y le tocó el hombro con la mano:
-Señor. Buenas tardes
-Buenas tardes joven. ¿En que puedo ayudarle?- el señor ya se veía grande y canoso pero con vitalidad y con una sonrisa que le alentó al muchacho a preguntarle sus dudas
-Mire, es que yo pasaba por aquí y se me hizo raro ver todo tan cambiado
-¿Hace cuanto que vino usted joven?
-Ha pues vera, yo vine aquí hace algunos años, cuando estaba en la universidad, a hacer una pequeña encuesta, no estoy seguro de si me recuerda.
-Uuuuy joven. No lo reconocí, peor como olvidar ese día.
-Pero… por que señor, que ocurrió de especial ese día.
-Pues fíjese que justo después de que ustedes vinieron, el pueblo entero entró en crisis.
-Pero. ¿Cómo?
-Pues si joven. Estábamos al borde de la locura. Ya no teníamos para nada.
-pero…
-Siii esto fue un caos. Pero salimos poco a poco joven. Nos pusimos a trabajar bien duro todos, y decidimos hacer dinero de otras maneras, porque ya no teníamos más. Y a varios de aquí se nos ocurrió que lo que nos sobraba en nuestro pueblo era espacio; y decidimos rentarlo para una compañía que nos había ofrecido dinero por nuestros terrenos. Y accedimos dada la situación. Y hasta nos contrataron para que se hicieran grandes bodegas, pues los transportistas tenían que hacer muchas maniobras para ir a donde cosechan todo. Y pues así la pasamos un tiempo. Luego, a alguien se e ocurrió agrandar los huertitos que ya teníamos, con todo eso que los de otros pueblos guardaban en las bodegas, pus pa’ tener mas nosotros ¿no? … y que nos llevamos una sorpresota: Nuestra siembra se daba mas rápido que la de otros lugares y además mas rica y mas grande… Pronto todos teníamos sembradíos aquí cerca y los transportistas se dieron cuenta. Entonces decidimos dejar de alquilar a otros pueblos las bodegas, y nosotros mismos surtíamos a las grandes empresas. Poco a poco fuimos creciendo, y poco a poco fuimos comprando mas y mas terrenos. También las grandes empresas se dieron cuenta de que era mejor construir plantas procesadoras de alimentos aquí y llevarse todo empaquetado de una vez. Y así se dieron las cosas, muy pronto había que contratar gente y la gente necesitaban bancos, supermercados servicios, muy pronto hasta casas se construyeron, y todo mundo se mudaba pa’ acá. Y así como así , en un parpadea, ya teníamos hospitales, hoteles, suburbios, centros comerciales. Y lo mejor de todo es que los que vivíamos en el pueblo ahora somos los inversionistas de todo esto.
El joven escuchaba todo atentamente y estaba incrédulo. De no ser porque estaba pisando el mismo suelo del que hablaba el señor, no le hubiera creído.
-y todo esto joven, fue porque al día siguiente de que ustedes vinieron TODAS las vacas del pueblo amanecieron muertas.
FIN
El mensaje es claro. ¡¡¡Mata a tu vaca!!! Mátala de una vez por todas. O ¿piensas conformarte con leche y queso? Se que todos tenemos una. Matémosla y encontremos tierra fértil.
Felices deseos para todos mis lectores (aunque sean solo tres o cuatro jajaja)
Archivado bajo: Uncategorized | Etiquetado: cuento, fábula, historia feliz, navidad, vacas







tssssssss…….
sin palabras…
Seria maravilloso poder compartir vuestro espiritu navideño en nuestra entrada.
Feliz navidad desde http://www.plugmas.com !!!
ya no???
actualiza!
jajajajaja
beso!
Jajaja, Bastante bueno…
Excelente, me gustó mucho el cuento, de verdad que a veces hace falta tener necesidad para progresar.